© Javier Agúndez

¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE EL FOTÓGRAFO EN UNA BODA?

Partamos de un supuesto (o no); te casas. Y empiezas a pensar en todos los preparativos: lugar de la celebración, catering, vestido (con sus respectivos complementos), decoración, invitaciones (¡invitados y dónde colocarlos!), baile, música del baile, ¿hasta qué hora poner la barra libre?, ¿qué regalos doy a los invitados, lo típico o pienso en algo más original?, ¿y los autobuses? ¿cuántos habrá?. ¿Tiro el ramo o lo entrego a alguien especial? ¿Pongo nombre a las mesas? ¡Así cada una será diferente! ¿Y la tarta? Eso del corte está algo anticuado pero…¡a mí siempre me ha gustado!

Vale vale…ya paro. Está claro que uno solo se casa una vez y cada detalle cuenta. Pero hay una tónica general que se suele repetir (desgraciadamente) a la hora de empezar a organizarla. Se suele dedicar mucho tiempo a pensar en pequeños detalles; esos que harán que todo sea perfecto, de acuerdo, pero que al día siguiente habrán desaparecido. Al menos físicamente. La única forma de que ese esfuerzo y tiempo invertido quede plasmado más allá de ese día es guardándolo en imágenes. Y aquí es donde viene el problema. O al menos el que a los fotógrafos nos afecta de forma directa.

Me encuentro a menudo con la idea de que parece que todos los fotógrafos son iguales. Que todos harán las mismas fotos. Que cada reportaje es igual. “Yo, con tener las típicas fotos, me conformo”. “Si total, no veo diferencia entre unos y otros, parecen todos iguales”. “El que tenga mejor precio me va bien. Bueno, que sea simpático, claro”.

Es cierto, y no pretendo que eso cambie (¡ojalá!), que la mayoría de personas no están familiarizadas con el mundo de la imagen (fotografía, cine, pintura, dibujo…). Esto se traduce en que a muchos les cuesta diferenciar entre estilos, técnicas y lenguajes. Completamente lógico si nunca se han fijado en ese campo del conocimiento. Quizá saben que están viendo cosas distintas al comparar dos fotógrafos pero no saben muy bien qué es eso que les diferencia. “Parece que uno hace fotos más oscuras que el otro, y que el otro usa colores más suaves que el primero, pero no me hagas mucho caso.”

 

Boda Finca La Albuera Mérida Javier Agúndez© Javier Agúndez

Por esa misma razón hablaba sobre el tiempo invertido, y lo importante que es dedicar un poco más que en el resto de decisiones en elegir a vuestro fotógrafo ideal. Porque no es una decisión para tomarla a la ligera. Le vais a confiar vuestros recuerdos, los que os acompañarán toda la vida. Y esos recuerdos tendrán un estilo, unos colores, una composición y una narración particular dependiendo de a quién le encomendéis la tarea. Es importante que seáis conscientes de qué tipo de fotos tendréis una vez que pase todo y que estéis convencidos de esa decisión, y eso solo se logra dedicando tiempo en ver distintos fotógrafos y el trabajo que hace cada uno.

Cada vez vivimos más rápidamente; lo queremos todo dicho y hecho. Nos cuesta disfrutar del momento por nuestro ritmo de vida. Ya no vamos al videoclub, tenemos las películas en red. No vamos a restaurantes, nos traen la comida a casa. No ponemos un disco, nos conformamos con un mix de canciones para tener de fondo mientras hacemos otra cosa. Y es normal, cada día tenemos más opciones en las que ocupar nuestro tiempo y poco tiempo para realizarlas. “Lo que a mí me importa es que la gente se lo pase bien”. “Es un día para celebrar y estar con los míos, el resto es secundario”. “Que coman bien, que disfruten y que se lleven ese recuerdo a casa”.

Si, vale, de acuerdo. Pero yo hablo de vuestros recuerdos. Esos mismos que os trajisteis de vuestro último viaje; llenos de selfies y fotos con gente de fondo que no conocéis. Pero son los recuerdos de vuestro viaje, y de vez en cuando los revisáis y os transportan a esos días tan geniales. Son capaces de recordaros olores y sabores, conversaciones y sensaciones… Y también mucha nostalgia. Porque, ¿qué sería de esos momentos sin el deseo de volver a vivirlos?

Pues imaginaos esos recuerdos, pero guardados por el profesional que habéis elegido concienzudamente. La fotografía rescata emociones y las hace incluso más reales, porque no es hasta que las revivimos cuando nos volvemos conscientes de aquello que pasó. Y no podemos permitirnos el lujo de que esos recuerdos no sean perfectos.

 

© Javier Agúndez

Eso es realmente lo que estáis contratando cuando firmáis el contrato con vuestro fotógrafo. Los recuerdos para toda la vida. Los que les enseñaréis a vuestros nietos orgullosos. Porque no nos engañemos; cuanto más mayores nos hacemos más nostálgicos nos volvemos (¡ay, qué tiempos aquellos…!) y la memoria no es algo en lo que podamos confiar (cada vez que recordamos algo nuestra mente lo modifica…¡imagínate lo que recordaréis en 30 años!).

En estos tiempos de inmediatez en los que la fotografía está más presente que nunca (todos llevamos una cámara en el bolsillo) pero que al mismo tiempo ha ido perdiendo ese aura mágica que nuestros abuelos tenían tan presente, sé prudente y dedica tiempo en encontrar a TU fotógrafo. ¡Es una inversión para toda la vida!

 

Pd: En otro post hablaré de fotógrafos, estilos y en qué fijarnos para hacer la mejor elección.

 

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