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LOS PROBLEMAS DE LA PROFESIÓN DE FOTÓGRAFO

Quería escribir un post reivindicativo sobre los problemas de la profesión de fotógrafo. O quizá solo desahogarme. Y es que no todo es tan bonito como lo pintan. El fotógrafo que se pasa la vida viajando de aquí para allá trabajando en lo que le gusta y, por consiguiente, siendo felicísimo, es una imagen que muchos venden pero muy alejada de la realidad. O al menos de la realidad de la mayoría de los que nos dedicamos a esto. Solo algunos afortunados (o no, que pasarte el año fuera de casa…) pueden disfrutar de eso. Pero parece que se lleva mostrar solo la parte bonita de nuestro día a día así que son muchos los que intentan mostrar algo parecido por redes sociales. Y el resto del tiempo a sufrir en silencio o como mucho comentarlo cuando coincides con algún compañero.

Empecemos por el principio: La profesión de fotógrafo no está ni mucho menos dentro de las llamadas profesiones colegiadas, por lo que a nadie que desarrolle dicha actividad se le exige ningún título oficial para ejercer como tal. Como mucho podríamos hablar de un gremio, en el cual existirían algunas asociaciones profesionales con más o menos reconocimiento y muchas agrupaciones amateurs que son más bien reuniones de amigos con una afición en común.

LOS PROBLEMAS DE LA PROFESIÓN DE FOTÓGRAFO

Esta condición de “profesión liberal”-que ni siquiera podríamos denominar así porque estrictamente las profesiones liberales también necesitan un título para ejercer-, nos complica mucho nuestra labor. Por un lado, genera que sean muchos los que realizan su actividad fotográfica en paralelo a otra profesión principal   (por lo que bajan los precios o incluso regalan su trabajo) y, por otro, ayuda a la aparición de otros tantos que ejercen sin tener los conocimientos adecuados, devaluando así nuestra imagen y estatus de cara a la sociedad y poniendo en muchos casos el listón por los suelos (y por consiguiente acostumbrando a muchos a pensar que lo nuestro solo puede ser considerado un hobbie, aunque eso es otra historia y da para otro artículo).

 

Barceloneta_Javier Agúndez

© Javier Agúndez

Este problema que así dicho podría considerarse un problemón en cualquier sector, para la mayoría de nosotros no deja de ser una sombra que tenemos encima desde hace mucho y a la cual ya nos hemos acostumbrado. Vamos, que a la mayoría no nos quita el sueño porque vemos una quimera el poder reeducar a parte de la sociedad. El verdadero problema llega cuando hablamos de los perjuicios económicos que supone (porque excepto los que lo hacen por amor al arte –o peor, por vanidad-, el resto queremos vivir dignamente de ello).

 

Y es que quien desarrolla esta labor a tiempo completo, invirtiendo para ello constantemente en formación para su continuo conocimiento y en herramientas profesionales actualizadas para conseguir un resultado óptimo, se encuentra con un panorama en el que individuos de dudosa procedencia, ya sea porque tienen ingresos seguros por otra labor o porque carecen de código ético, bajan los precios hasta términos irrisorios, haciendo creer al cliente que esas tarifas son normales y creando una guerra de precios entre los demás fotógrafos que jamás debería existir teniendo en cuenta los gastos que nuestra actividad genera (para mí es un misterio los beneficios que obtiene esa gente).

 

LOS PROBLEMAS DE LA PROFESIÓN DE FOTÓGRAFO

Solo algunos fotógrafos más que establecidos y con un estatus por encima de la media, construido a base de esfuerzo y talento, tienen la suerte de que no les salpique este problema. Todos aspiramos a eso, pero hasta que lleguemos solo nos queda reivindicarnos (luego lo seguiremos denunciando pero desde una posición más cómoda en la que nuestra subsistencia no corra peligro). Porque mientras haya gente que pague por un producto más que cuestionable habrá fotografillos que sigan regalando su trabajo. Y mientras eso pase habrá mucha gente que no quiera pagar más si lo tiene por menos, aunque la diferencia entre el producto de un auténtico profesional y el otro sean la noche y el día.

 

Y muchos pensaréis, ¿si hay gente dispuesta a pagar menos por un producto menor, cuál es el problema? Pues muy sencillo. Que los que amamos esta profesión vemos a diario clientes que se arrepienten de haber confiado en quienes no debían. Y nos duele mucho ver a personas desinformadas que obtienen un producto mediocre, porque en muchos casos no hay vuelta atrás.

 

 

Preboda Cáceres Javier Agúndez

© Javier Agúndez

 

Sí, es responsabilidad de cada uno informarse y comparar antes de contratar un servicio, pero aspiramos a que en un futuro todos puedan disfrutar de un producto de calidad sin miedo a que puedan haberse equivocado. Y no, no es un sueño irrealizable. En otras profesiones sería inconcebible. Un dentista no va a hacerte un estropicio o un abogado no te va a dejar tirado antes del juicio. Te podrá gustar más o menos el resultado, pero siempre habrá un mínimo exigible. Y en todo caso, si tienes la mala suerte de cruzarte con un mal profesional, será uno entre cien, no decenas de ellos allá donde mires como ocurre actualmente en nuestro sector.

 

Y lo digo con conocimiento de causa. En multitud de reuniones con clientes sale el tema y casi todas las parejas conocen a alguien que ha tenido una mala experiencia. Y eso, en mi caso particular que me dedico a la Fotografía de Bodas, es un problema muy serio. Si la apuesta sale mal, teniendo en cuenta que la opción de repetir la boda no se baraja, te vas a arrepentir toda la vida.

 

LOS PROBLEMAS DE LA PROFESIÓN DE FOTÓGRAFO

No hace falta decir que este obstáculo no solo lo tenemos los fotógrafos; hay muchos otros sectores, mayoritariamente relacionados con las artes, que se ven afectados por estas circunstancias. Y si a esto le sumamos la moda actual de muchas empresas o «influencers» de ofrecer trabajo a cambio de mera visibilidad, junto con el problema general de cualquier autónomo de tener altísimas cuotas y pésimas condiciones laborales, se vuelve complicado mantener a flote tu negocio. Y no me malinterpretes. Me siento tremendamente afortunado por dedicarme a lo que más me gusta en el mundo.

 

Pero creo que es deber de todos que empecemos a valorar las profesiones en las que conceptos tan intangibles económicamente hablando como el tiempo de formación o la sensibilidad son el pan nuestro de cada día. Pan que no llega a la mesa sin unos ingresos, los cuales son imprescindibles para seguir creando. Así que devolvamos a la nueva artesanía la dignidad que nunca tuvo que desligarse de ella. Porque no hay mayor valor añadido para un producto que sea único, hecho a mano y para toda la vida.

Quizá así en un futuro seamos capaces de tener una sociedad más rica culturalmente hablando y sean mayoría los jóvenes que tomen un camino teniendo en cuenta su pasión y no las salidas laborales.

 

LOS PROBLEMAS DE LA PROFESIÓN DE FOTÓGRAFO

Pd: Prometo que el próximo post será más práctico; pero la situación lo merecía y los que nos vemos afectados por la apatía de los de arriba y la poca consideración de los de al lado no debemos hacer como si nada.

Mil gracias por el interés y por supuesto siéntete libre de compartir si crees que le puede interesar a alguien más. Y si quieres leer más artículos de mi blog pincha aquí.

 

¡Hasta la próxima!

 

Fotógrafo de bodas | Cáceres | Badajoz | Extremadura

Storytelling | El arte de contar historias

© 2020 Javier Agúndez – Fotografía

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